Hasta los 67 y más allá

Lleer versión n'asturiano

09-02-2010 Daniel García (Estaya de l'Alministración Pública)

Estamos en Asturies, donde las cosas se ven de otra manera, precisamente por mor de ser Asturies y llevar en el carro la carga de todo lo que vamos arrastrando a lo largo de la historia.

Ya nos conocemos y nos entendemos: tú echa un culín y un cantarín, que ya pasará too, mecagüenmimantu, hai qu’armala. Filosofia que nos enferma, y esperemos que nos haga curar algún día. Las generaciones que vienen detrás decidirán.

Si lo de trabajar por el bien común no existe entre los políticos de nuestro entorno, una evidencia constatable con algo tan sencillo como mirar que empresas hacen negocio con el dinero público, y como funciona el gasto en la administración, ahora, como medida para sacar más dinero para mantenerse en el sitio y seguir haciendo negocios, toca seguir metiendo miedo con nuestro futuro, y proponen que se trabaje hasta los 67 años. Todo ello, debido, se supone, a lo mal que están las cosas económicamente, lo que no cuadra con los beneficios que muestran los grandes bancos y la realidad de los datos de un mayor ahorro en las cuentas familiares.

Con mirar en los pocos espacios de expresión que deja la prensa y otros medios de comunicación, y lo que se escribe en algunos foros de internet, se ve como cualquier ciudadano muestra sus posturas sobre que ideas y planteamientos son necesarios para aminorar el gasto público y mejorar este sistema, ideas muy fáciles de aplicar con prontitud, y con respuestas cercanas, pero no es eso lo que pretenden los gobernantes, es también evidente, ya que no veremos menguar ni sus sueldos, ni sus prebendas, ni hacer un uso más racional del gasto, más bien todo lo contrario, si hay que recortar, mejor entre los sueldos de los trabajadores y de su vivir diario. Esto hace que actualmente siga viva la frase ya muy gritada a lo último de la década de los setenta, de: la crisis social que la pague el capital, pero ¡Qué va¡, el capital sigue acumulando dinero y nuestros gobernantes no le pide cuentas, todo lo contrario le dan más facilidades todavía para que los banqueros continúen con su juego y mantengan un sistema injusto que lleva a los ricos a ser más ricos y los pobres, más pobres.

¿Qué nos toca hacer entonces para intentar defendernos de todo esto y que nos afecte lo menos posible?

Una de las cuestiones que se plantea la sociedad, y con la que juegan cada vez más los gobernantes para seguir en su poltrona, es usar el miedo al futuro, el miedo al qué vendrá, y sobre todo, en sociedades como el caso de la asturiana, donde la gente es cada vez más anciana, se dan las circunstancias más favorables para que la gente tenga temor y se haga mucho más conservadora, por el sencillo hecho de que, después de trabajar media vida quieres conservar lo que conseguiste, si además se potencia que vivir mejor es tener aquellas cosas que nos ofrece la sociedad de consumo, pues ya estamos inmersos en un ámbito del que es bien difícil salir, y en el que ya no tienes ganas de luchar para que cambie nada, que lo hagan los que vengan detrás, y si además, como pasa en Asturies por la cuestión de la natalidad, las generaciones que vienen detrás son poca gente y con poca experiencia, lo que tenemos es la realidad con la que convivimos. Así, los que gobiernan hacen lo que les da la gana sin oposición ninguna.

Además, por si acaso queda gente con ganas de protestar y denunciar que esto se puede cambiar en beneficio del común, se fuerza todavía más el sentido del miedo al futuro para que nadie se mueva, pero, lo mismo que para tratar otros miedos, la ciencia terapéutica nos aporta una solución, vivir el presente, la respuesta de lucha de la clase trabajadora es siempre vivir y ver el presente, porque el futuro ya lo conocen los gobernantes, y ese ya lo tenemos perdido directamente, por eso no podemos tenerlo en cuenta, vivir y luchar por el presente, es la mejor arma que tenemos, es la mejor manera de intentar cambiar ese futuro que ya nos tienen hipotecado.

En la Corriente Sindical d’Izquierdes, junto con otros colectivos, intentamos dar esa respuesta al presente, organizarnos, dar la cara en el día a día y quitarnos el miedo de encima. No podrá decirse que no se intenta, y alguna pequeña batalla ganada en el presente pudiera cambiar un futuro que no nos gusta. Cada un dentro de sus posibilidades y los tiempos que corren, pero tamos ahí, y cada vez se da cuenta más gente.

 

PONTE A TRABAJAR, LUCHA POR EL PRESENTE,

HASTA LOS 67 Y MÁS ALLÁ.

LA CRISIS SOCIAL QUE LA PAGUE EL CAPITAL.